30 octubre 2020

El riego I. Consideraciones generales.

Uno de los motivos por los que no soy partidaria de ciertos tipos de fichas de plantas, es porque las necesidades de agua de las plantas dependen de demasiados factores como para etiquetar ciertas especies con un adjetivo que determina la cantidad de riego requerido (ej/ “riego moderado”).

Desde mi punto de vista, el riego viene determinado por dos parámetros:

  • Cantidad 
  • Frecuencia   

A su vez, cada uno de esos parámetros se verá modulado según unos factores.

Factores que determinan la cantidad o necesidad de riego:

  • A mayor cantidad de hojas y zonas verdes no leñosas, mayor necesidad de agua. En general, a mayor follaje, mayor transpiración y pérdida de humedad.

  • Ciclo y fase de la planta. Los esquejes necesitan mayor aporte de agua para brotar así como las plantas en floración. Sin embargo, las plantas, especialmente las arbustivas, que tienen muchos años y están bien aclimatadas, necesitan menos riego. También requerirán provisionalmente menos riego las plantas recién podadas o trasplantadas. 

  • Volumen de agua capaz de retener por la planta (bien sea en sus raíces, bien en la parte aérea).

  • Capacidad de retención de agua del sustrato (Variable en función de la estructura, porosidad y composición). El sustrato debe quedar húmedo pero jamás encharcado, debe poder ir perdiendo la humedad progresivamente drenando, como haría en el suelo natural.

Factores que determinan la frecuencia o el espaciado entre riegos:

  • Tipo de planta. Dependerá de si pueden retener agua en las raíces como las bulbosas (ej/ mala madre) o en su propio tallo o estructura aérea, como las drácenas y otras plantas de origen tropical (zonas donde llueve mucho de golpe) o las suculentas. A mayor capacidad de retención de agua por parte de la planta, menor frecuencia de riego.

  • La aclimatación de la planta al lugar. Se puede aprender a "leer" e interpretar las señales de lo que está pidiendo la planta.

  • Densidad del sustrato, grado de apelmazamiento o de aireación y/o drenaje. Un sustrato muy apelmazado y poco aireado nunca es recomendable, pero es inevitable que con el tiempo el sustrato se vaya apelmazando. El apelmazamiento, que favorece la aparición de hongos y dificulta la aireación de las raíces (pudiendo provocar asfixia radicular), hará que haya que espaciar los riegos.

  • Tipo de maceta. Una maceta de plástico evitará la transpiración, mientras que una maceta de barro o cerámica la permitirá y el sustrato se secará antes.

  • Temperatura y humedad exterior (determinado por clima y/o estaciones). A mayor temperatura y menor humedad, habrá mayores pérdidas por transpiración y se requerirá mayor frecuencia de riego.

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